El principio de derecho penal “non bis in idem”

Buenas tardes letrad@s sentad@s,

En nuestra entrada semanal y la primera del mes de abril, os traigo un tema jurídico elemental y que prima en derecho penal, y es que os hablo del principio no escrito del non bis in idem, y que ahora mismo abordaremos de forma concreta y expresa.

Así que…¡¡VAMOS A POR ELLO!!

El mencionado principio, en su vertiente material, impide que una persona pueda ser castigada en más de 1 ocasión con el mismo fundamento y por los mismo hechos, mientras que, en la vertiente procesal, prohíbe la duplicidad de procedimientos penales en caso de que existiera la triple identidad de la persona, hecho y fundamento.

Este principio, aunque no lo hallemos constitucionalmente previsto de forma expresa, ha encontrado su uso en distintas sentencias del Tribunal Constitucional, desde la pionera núm. 2/1981, de fecha 30 de enero, hasta la fundamental núm. 2/2003, de fecha 16 de enero, en las que el propio TC ha considerado connatural el principio de legalidad y al de proporcionalidad, dado que la doble sanción o penalidad significaría, definitivamente, derivar del hecho unas consecuencias punitivas desproporcionadas y distintas de las previstas legamente, y por lo tanto no previsibles para la propia ciudadanía.

Así pues, el campo de operatividad de dicho principio se limita, según la doctrina y jurisprudencia constitucional misma, a eso que se encuentra constitucionalmente proscrito, es decir, la imposición de una doble sanción a un mismo sujeto por unos mismos hechos y con unos mismos fundamentos, deduciéndose, por tanto, que la dualidad sancionadora sí que es posible si la sanción obedece a un fundamento distinto.

Entorno lo anterior, el TC ha reiterado en múltiples ocasiones que dicho principio se configura como un derecho fundamental, amparado e integrado en el art. 25.1 de la CE, el cual expresa que:

“Nadie puede ser condenado o sancionado por acciones u omisiones que en el momento de producirse no constituyan delito, falta o infracción administrativa, según la legislación vigente en aquel momento.”

Además, la STC de fecha 20 de diciembre de 2005 ha insistido en el hecho de que el núcleo esencial de la garantía material del principio non bis in idem reside en impedir el exceso punitivo en cuanto a la sanción no prevista legalmente.

En línea a lo acontecido, merece la pena destacar la Sentencia del Tribunal Supremo de fecha 28 de enero del 2015 y que argumenta lo siguiente:

“En consecuencia, al hallarnos ante una realización típica de un único delito que aparece integrado por diferentes actos, todos ellos insertables en la misma figura penal cuya descripción abarca los actos enjuiciados en ambos procesos, es claro que se ha infringido con la segunda condena el principio non bis in ídem , que tenía que haber operado tanto procesalmente para impedir la segunda celebración de un juicio para hechos subsumibles en el art. 173.2 C. Penal, como también desde el punto de vista sustantivo o material, no dictándose una nueva condena por el mismo delito una vez que se abrió el segundo procedimiento por los mismos hechos.”

Para vislumbrar y entender mejor todo lo argumentado hasta el momento podemos usar el siguiente ejemplo:

La persona X es juzgado por un delito de robo con violencia, en el que tras realizar el juicio correspondiente y haber estudiado y valorado todas las pruebas, el órgano juzgador considera insuficiente las mismas para demostrar la autoría del delito y resuelve una sentencia con carácter absolutorio.

Tras haber finalizado el proceso y con el paso de los días, aparecen nuevas pruebas que demuestran que la persona X sí robó con violencia a Y, pero bajo el amparo del principio non bis in idem, la justicia no podrá volver a juzgar a X otra vez por el mismo delito, por el que ya fue absuelto, aunque sea culpable del robo con violencia a Y.

En conclusión, podemos advertir como este principio de carácter penal ha servido para posicionarse como un derecho fundamental, tal y como ha dejado acreditado el TC a lo largo de sus distintas sentencias, a la vez que hemos visto que su función principal es evitar el carácter punitivo doble por unos mismos hechos y sobre una misma fundamentación para el presunto culpable y, garantizar un derecho de defensa óptimo a nuestro sistema judicial.


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