La técnica comunicativa de las preguntas circulares

Buenas tardes letrad@s sentad@s,

Para el post de este fin de semana volveremos a tratar el tema de las técnicas comunicativas que más facilitan el desarrollo de una mediación y, como siempre reiteramos, aplicable también al ejercicio de la abogacía e incluso en nuestro día a día con los conflictos que se nos presentan. Así, hablaremos de las preguntas circulares que, aunque mezclen otras técnicas de comunicación, resultan muy positivas para conseguir resolver los problemas.

¡¡ASÍ QUE, VAMOS ALLÁ!!

En este sentido, basándonos en la epistemología circular, las preguntas circulares se centran en ver las múltiples causas y los efectos circularmente unidos. Así que, lo que era efecto podrá transformarse en causa y viceversa.

La función principal del uso de estas preguntas es para crear circularidad en el tiempo, como por ejemplo, “¿Qué paso antes de que llegara?” o “Que piensas que pasará después de tu actuación?”.

Por lo tanto, se trata de una forma, concreta, de conectar las acciones como parte de una historia, de una forma mucho más amplia que no la limitación de causa-efecto a la que muchas veces nos conduce un conflicto. A su vez, las preguntas circulares también se presentan como una estrategia que facilita la repartición de la responsabilidad de las partes presentes en el conflicto, lo que hace que cada una de ellas protagonice la generación y evolución de este.

Así las cosas, tomando como punto de partida las directrices de M. Suares (1996) estas serian las siguientes propuestas para confeccionar las referida preguntas circulares:

  1. Solicitar a las partes ejemplos concretos de la conducta que ellas definen como PROBLEMA y preguntarles QUÉ ocurrió antes, QUÉ hizo cada parte antes de que ocurriera la situación que desencadenó el conflicto.
  2. Preguntar CUÁNDO fue la primera vez que se presentó el problema. De forma tácita e implícita, hace referir que hubo un momento anterior en el cual el conflicto no existió entre las partes.
  3. Preguntar por las reacciones de las personas cuando observan la existencia de esa conducta definida por los actores como problema.
  4. Analizar y preguntar por la forma como reacciona la parte X después de que la persona Y haya reaccionado a la acción del primero.
  5. Conocer los efectos de la conducta-problema en las relaciones entre otros miembros, que no son partes implicada, y preguntar CÓMO influyen las reacciones de estos en el problema.
  6. Preguntar QUÉ relaciones eran buena antes y después de que el problema surgiera.
  7. Hacer preguntas que incluyan los siguientes términos:
    • Más o menos.
    • Antes o después.
  8. Realizar preguntas hipotéticas: ¿Qué piensa usted que podría pasar si se llegase a un acuerdo?
  9. Elaborar preguntas sobre posibles causas escondidas del conflicto: ¿Qué piensa usted que es lo que la otra parte le ha estado queriendo decir y que usted no ha podido escuchar?

En definitiva, estamos ante una herramienta más a tener en cuenta para el tratamiento y desarrollo de los conflictos entre personas que ayudará a positivizar el problema existente, a la vez que permitirá darse cuenta de lo que realmente originó el conflicto y cuáles son las reacciones del actor que tienen enfrente para empatizar y ponerse en su lugar, aspectos clave para conseguir transformar el conflicto de una forma pacífica y sana.


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